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Micropagos en juegos, cada vez más empleados

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Cuando los smartphones se posicionaron como videoconsola de bolsillo, los usuarios celebraron el acceso a juegos con buenos gráficos y una jugabilidad sin precedentes gracias a las pantallas multitáctiles, pero otro aspecto que valoraron para ir poco a poco olvidándose de sus PSP o Nintendo DS fue la gratuidad de muchos de los juegos. Los que no eran gratis, tenían un coste ínfimo en comparación con los cartuchos de las consolas tradicionales, que en ocasiones suponía un descuento de un 90 o 99% frente a los precios a los que Sony o Nintendo nos tenían acostumbrados. Aún así, muchos preferían no comprarlos por temor a pagar algo “intangible”, que no podían extraer y guardar en una funda, y que podían eliminar accidentalmente del almacenamiento interno de su dispositivo. Otros, por el contrario, preferían jugar a los títulos gratuitos y no desembolsar por juegos que no conocían previamente.

De alguna manera los desarrolladores debían obtener ingresos por sus apps y juegos, por lo que acudieron a la publicidad en algunas zonas de su interfaz o a los popups (tan molestos para los usuarios). Sin embargo, fue con las compras integradas con lo que llegaron directos al corazón del Gamer: así como los packs de expansión se convirtieron antaño en los imprescindibles de los juegos más míticos como el World of Warcraft entre otros de dicha generación, los add-ons y micropagos en los juegos ofrecen mejores herramientas, personajes complicados de conseguir, desbloquear ciertos niveles, acceso sin esperas a nuevas fases y una personalización más específica de la experiencia de usuario, entre otros.

La cuestión es que muchas de las cosas que están disponibles mediante pago también lo están de manera gratuita si se tiene la paciencia o la habilidad suficientes para conseguirlo. Y muchos usuarios, de hecho, optan por el camino largo y difícil, pero otros no se lo piensan y pagan por avanzar más rápido. Al igual que las apuestas en los casinos en línea, los micropagos parten de cantidades mínimas. Si bien en el caso de los juegos de casino podemos partir de 0,10$, con 0,99€ a veces podemos conseguir esa victoria que se nos resiste en un juego de batallas u obtener por fin una carta especial muy codiciada. En el caso de juegos de apuestas, la gratificación potencial es acceder a grandes premios en metálico. En el caso de los juegos de batalla o RPG, la victoria o una mejor clasificación es el objetivo.

En el panorama musical, Spotify o Apple Music nos han acostumbrado a que, por un importe mensual inferior al precio de un menú del día, tenemos ilimitadas canciones en nuestro bolsillo, online u offline, sistema similar al de Netflix o HBO en cuanto a VOD. Los precios para almacenamiento en la nube de Google, Dropbox o iCloud son incluso inferiores al de un café. Relativizando, pues, hay quien también paga suscripciones de acceso a juegos, o no tiene reparo en realizar compras integradas de incluso 5€ al mes a cambio de convertirse en uno de los jugadores más potentes de su clan. También es cierto que, tanto en juegos RPG como en juegos de casino, pagar puede abrir las puertas a la profesionalización compitiendo en eSports en el primero de los casos o en torneos online en el segundo, por lo que se puede llegar a considerar, más que un gasto, una inversión de futuro. Sin lugar a dudas, el hecho de que los pagos en línea se hayan desmitificado ha colaborado de manera decisiva en el ánimo de los jugadores a rascarse el bolsillo.

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